27
Ene
10

“El Matisse no se perdió por desorden”. Entrevista // Águeda Hernández, ex miembro del Consejo Directivo del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber

“Para acá (al Maccsi) vino un investigador de Matisse. Vio el cuadro y ni siquiera se percató de que no era el verdadero”

La Odalisca con pantalón rojo, de Henri Matisse, vuelve a concentrar todas las miradas. El jueves 14 el Instituto de Patrimonio Cultural solicitó el establecimiento de responsabilidades administrativas en torno a la desaparición de una de las joyas de la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (MACC), según una providencia publicada por el Ministerio de la Cultura en Gaceta Oficial número 39.346.

La repentina solicitud llega salpicada de varios factores. Primero, de la investigación realizada por la periodista Marianela Balbi, que fue publicada a finales de año en el libro El rapto de la Odalisca. Allí deja sentado que la desaparición del Matisse se realizó entre diciembre de 1999 y finales de septiembre de 2000, cuando Sofía Imber dirigía el museo. Y segundo, por los rumores que aseguran que en el allanamiento a la residencia del banquero Pedro Torres Ciliberto se encontró un cuadro de dudosa procedencia, que podría pertenecer a la colección del MACC.

Águeda Hernández, quien fuera hasta 2001 gerente de Promoción y Difusión y administraba el fondo editorial de la Tienda del Maccsi (como se llamó hasta 2006) y miembro del consejo directivo del museo, asegura que lo ocurrido con el Matisse no fue causado por negligencia ni por el desorden de la institución.

“Por todo de lo que fui testigo presente por casi un lustro, debo creer que lo que pasó con el Matisse no fue a causa de una negligencia ni del desorden de la institución, y mucho menos de la pérdida de valores de los trabajadores”, dice.

-Usted se encontraba laborando en el museo en el período en el que, se dice, desapareció el Matisse. ¿Notó movimientos extraños entre los empleados? ¿Se sospechaba algo?

-No. Para nada. Nosotros estábamos en nuestras funciones con el trabajo habitual. De hecho, justamente cuando me llamó Sofía (Imber) para mostrarme mi carta de despido yo ni me lo imaginaba. Como tampoco sabía que a ella la despedirían el domingo siguiente.

-Al museo, así lo afirma Marianela Balbi en su libro, llegó un fax en el que usted y Edmundo Díquez, como miembros del consejo directivo del Maccsi, autorizaban a Sofía Imber a vender piezas de la colección, entre ellas el Matisse…

-Eso era absolutamente falso. Un papel de fax chimbo, sin membrete del museo, con garabatos por firmas, con cédulas falsas, con concepto ilegal. El papel me lo mostró Sofía en noviembre de 2000. Fue presumiblemente tomado como garantía para un acto bochornoso, inconcebible y sin ningún asidero legal para, presumiblemente, mercadear una obra que era de la colección, que había sido perfectamente registrada y catalogada en archivos. Contrariamente a lo que dice la periodista Balbi, que en el museo existían “serias e increíbles faltas de comunicación, de registro de obras y de agudeza curatorial”. Esa es una acusación errónea. El prestigio de la institución estaba avalado por la excelencia de su gerencia, de su personal capacitado, de la dinámica de la programación, del trabajo organizado en equipo, de sus registros y archivos profesionales y pulcramente ordenados, actualizados y supervisados directamente por Sofía Imber. Yo sé los detalles del robo por el libro de Balbi. Poco supe de ese evento, me enteré de que era un hecho ya cuando estaba fuera de la institución por la prensa.

-¿Al llegar el fax nadie en el museo se planteó la idea de verificar la autenticidad del cuadro?

-No le di importancia. A mí me lo mostró Sofía. Pero era algo tan elemental. Era un papel que ni siquiera se leía. Fue algo ilegal que no vale la pena ni comentar. Eso es una burla. No estoy al tanto si Sofía mandó a alguien a revisar. Es posible.

-¿Cualquier persona podía acceder a la bóveda del Museo de Arte Contemporáneo?

-No. No, señora. Había un mecanismo de seguridad muy estricto. La bóveda tenía claves y una seguridad similar a la que tienen los demás museos para resguardar las obras de gran valor. Los mismos conservadores y curadores de la colección entraban con normas de seguridad. Además, se anotaba quién entraba a las bóvedas. Si alguien entraba allí era para realizar algún trabajo de investigación o cuando, de repente, llegaba un visitante. Era un sitio sagrado con ciertas normas. No entraba cualquier persona, a menos que la directora estuviera presente.

-¿Qué visitantes tenían el privilegio de entrar?

-Curadores, especialistas en Arte, directores de museos y escritores.

-¿Ha fabulado sobre cómo puede haber sido el robo? Tomando en cuenta que, como usted lo afirma, la seguridad era estricta.

-No lo sé. No te puedo aportar nada. Es muy complicado dar una respuesta. Si lo supiera el caso estuviera resuelto. Además, yo no tenía relación con el departamento de conservación. Ni siquiera frecuentaba la bóveda, esa no era mi función en el museo. La mía era la de promoción cultural, de prensa y publicaciones. Pero sí sé que había ciertas normativas.

-Se afirma que la desapareció bajo la dirección de Sofía Imber… Odalisca

-¡Por Dios! ¿Cómo se les ocurre pensar que la propia directora del museo va a ser responsable del robo del Matisse? Eso lo afirman en el libro de Balbi, pero no tiene sentido.

-¿Pero también se dice que la pieza pudo desaparecer cuando fue llevada por el museo al Salón de las Alhajas, en Madrid, entre septiembre de 1996 y enero de 1997?

-Es posible. Pudo haber sido, a pesar de las medidas. ¿Y si sucedió allá? Es como demasiado tiempo entre la devolución del cuadro y que se descubriera el robo.

-¿Usted vio el cuadro en ese intervalo de tiempo?

-Estaba arriba, donde siempre. Pero cuando estás en tu casa o trabajando en algún sitio no vas a estar pendiente a cada rato del cuadro o la lámpara que siempre han estado allí. ¡No! El cuadro estaba allí, por lo menos el panel no estaba vacío. Yo vi esa obra muchas veces. Estaba en la sala de arriba, en la más segura tal vez. Durante ese tiempo fue el deslave de La Guaira y subimos el cuadro, porque el museo se encuentra en medio de la quebrada Catuche. Y si lo subíamos era imposible que las lluvias le hicieran daño. Lo mismo hicimos con las piezas que el museo consideraba sus joyas.

-¿Quienes realizaron el traslado de las obras en ese momento eran personal de confianza?

-Siempre eran los mismos. Son personas de absoluta responsabilidad. El equipo del museo era de comprobada probidad, honestidad y compromiso con su trabajo. En el museo no aplicaba la amistad, solo resultados óptimos y exigentes en nuestro cometido y la evaluación de nuestro ejercicio era rigurosamente monitoreada al igual que la captación de los recursos humanos por Sofía (Imber) directamente.

-¿Era fácil para ustedes percatarse de que la que estaba en el museo era falsa?Odalisca con pantalón rojo

-No. No todo el mundo es especialista en Arte. Hay que tener una especialización para hacer eso. De hecho, para acá vino un investigador de Matisse, puedo decir que vio el cuadro y ni siquiera se percató de que no era el verdadero.

-¿Cómo se sintió al enterarse de que la había sido robada? Odalisca

-De eso me enteré ya después de mi salida del museo. En ese momento me sentí… sí, desconcertada. Seguí los acontecimientos, que incluía las entrevistas que nos realizó el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas. La historia del museo ha sido muy hermosa y realmente cuando uno se entera de estas cosas es algo muy desfavorable para todos.

-¿A las personas les interesa saber qué pasó en realidad con el Matisse?

-Yo me imagino que sí. Es un patrimonio nacional, que llegó con el esfuerzo del museo. Es un bien de la Nación y nos importa a todos. Nosotros los trabajadores queremos saber la verdad.

Dubraska Falcón

Publicado por el Diario EL UNIVERSAL

Anuncios

0 Responses to ““El Matisse no se perdió por desorden”. Entrevista // Águeda Hernández, ex miembro del Consejo Directivo del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: