23
Nov
09

Adrián Pujol: “Llegó el momento de mis esculturas”

 

Por primera vez en su carrera el artista presenta una serie de esculturas y fotografías (Oswer Díaz Mireles)

El séptimo día ha llegado… y con él la figura humana que ha estado ausente en la obra del pintor de la naturaleza Adrián Pujol (Palma de Mallorca, España 1948). “Eugenio Montejo decía que mis paisajes eran una pintura del sexto día, antes de la aparición del hombre. Ahora llegó el momento de mis esculturas. Y se podría decir que con ellas llegó el séptimo día”, dice el artista.

Y literalmente así es. Aunque durante casi 20 años ha realizado esculturas, es sólo ahora cuando decide mostrarlas. “Todas las cosas tienen su tiempo. Probablemente sea una lugar común, pero es ahora cuando tengo un verdadero conjunto que exhibir. Yo no voy a mostrar por mostrar”, dice, de la exposición Palmeros y otras esculturas que presenta en el Centro Cultural Chacao en El Rosal.

La razón que lo llevó a soltar por ratos los pinceles y las telas para moldear formas humanas fueron los Palmeros de Chacao. Aquellos hombres que en época de Pascua suben al Ávila a recoger las palmas que serán bendecidas en domingo de Ramos.

De eso ya hace 14 años. Fue en 1995 cuando los vio por primera vez. Y desde ese momento supo que tenía que concebirlos de manera tridimensional. El lienzo dejó de ser una opción.

“Cuando los vi surgió en mí esa emoción de ver todo ese grupo de personas que hacen un rito. Hice los primeros bocetos. Luego los amplié y realicé una segunda obra de los palmeros en 1997 que llamé Ágora. Allí retrato a un palmero entendido como ser individual pero a la vez grupal y colectivo. Un ser social. Un hombre con valores. Posteriormente, realizó una tercera aproximación a ellos este año, pero con la fotografía. Allí están los palmeros con los atributos que los engalanan: las cruces hechas de palma, los caracoles, sombreros, rosarios con peonías”, explica el artista de la exposición en la que por primera vez también muestra fotografías: son tres series impresas en giclee.

A simple vista los 180 palmeros, realizados en terracota, se asemejan a los 7.000 guerreros y caballos chinos descubiertos en 1976 del Mausoleo del Primer Emperador Qin. Pero es pura casualidad, asegura Adrián Pujol. “Nunca pensé a la hora de hacer la obra de replicar algo de los guerreros, que también son de terracota. Incluso, puede verse como un fantasma. Pero hay múltiples diferencias en ellos”.

El artista apela a la figura del ser humano no solo para representar a los palmeros. A través de esculturas como Tres palmeras, en el que homenajea a Armando Reverón; El hombre y su esqueleto; y El ajedrez precolombino, Pujol realiza una reflexión del hombre que vive en la ciudad, que genera ideas y sueños y que además hoy está dividido y fragmentado.

“Si tomamos en cuenta que la vida es la metáfora de un viaje, creo que las esculturas viajan tanto como mis pinturas”, finaliza.

Dubraska Falcón

Publicado en el Diario El Universal

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